Inés del Río es una artista emergente de Soria que mezcla letras modernas con sonidos clásicos (chelo, violín, oboe, piano y guitarra), creando un indie-pop emotivo y contemporáneo. Explora temas como el amor, la identidad y la raíz, con una estética escénica visual y simbólica: blanco y descalza. Cada concierto es una experiencia íntima y sensorial que conecta profundamente con el público. En NUPCOM hemos hablado con ella:
¿Cómo artista emergente, cual es tu historia? Cuando has empezado todo este proyecto ? Y sobre todo, de donde sale la idea de mezclar letras modernas con sonidos clásicos?
Mi historia empieza en Soria. Vengo de una ciudad pequeña, pero eso nunca ha hecho que me quede quieta; al revés, siempre he tenido esa necesidad de moverme, de buscar cosas nuevas y explorar. Desde muy pequeña he estado muy vinculada a la música, aunque en mi familia nadie se haya dedicado a ello siempre me ha llamado. Aun así, fue algo bastante natural.
Tuve un flechazo con la música a los ocho años, cuando les pedí a mis padres que quería empezar a estudiar violín en el conservatorio. Estuve varios años, aunque en un momento lo dejé. Después fui pasando por distintos grupos y proyectos, tocando en varios sitios y probando un poco de todo, hasta que en 2023, con 16 años, empecé mi proyecto en solitario casi sin pensarlo demasiado.
Saqué mi primera canción, Tabaco rubio, como una especie de prueba, solo con una guitarra. La verdad es que tuvo muy buena acogida y eso me hizo empezar a pensar que quizá podía dedicarme a esto. A partir de ahí todo empezó a crecer. Aunque ese fue el inicio, siento que este último año ha sido el comienzo real, el momento en el que todo se ha vuelto más serio, sobre todo con mi primer EP, Julio en diciembre.
Creo que mi sonido nace bastante de ahí. La parte más clásica viene directamente del conservatorio y de mi obsesión con las cuerdas; tenía clarísimo que quería que estuvieran porque forman parte de quién soy. Y luego están las letras, que son muy directas. No me interesa tanto lo abstracto o lo etéreo, sino hablar desde lo cercano: hablo de chicas que me han roto el corazón, de estar enamorada,de echar de menos mi casa, de lo que me duele...de mi vida,sin demasiados adornos. Me gustan las letras directas, de esas que te hacen llorar cuando vas en el bus de vuelta a casa.
Me gusta mucho ese contraste entre lo moderno y lo clásico, trabajar con cosas muy actuales y personales sobre una base más tradicional. Creo que define bastante bien mi proyecto: algo contemporáneo, pero muy conectado con su raíz.
Tu nuevo EP es JULIO EN DICIEMBRE, que representa cada una de las 4 canciones para ti?
Julio en Diciembre es un EP que, en realidad, cuenta una historia. Cada canción te va llevando un poco más dentro de su universo. El concepto nace de esa idea de aprender a querer y a buscar el calor incluso en el invierno, es decir, de intentar encontrar luz incluso en los momentos más difíciles.
Habla de la raíz, de la infancia y, sobre todo, del amor. De volver a mirarnos con esa inocencia con la que lo hacíamos de pequeños, de creer en nosotros mismos.
El recorrido empieza con Laponia. Para mí, representa el echar de menos. Es un lugar frío al que llegas cuando te sientes perdido, cuando no sabes muy bien dónde estás ni cuál es tu sitio. Habla de esa necesidad de encontrar tu lugar.
Después viene Julio en Diciembre, la canción que da nombre al EP. Es la única que explora el amor romántico desde la ruptura. Habla de cuando te dejan en un mal momento y te das cuenta de que te habías creído todo. A todos nos han roto el corazón alguna vez.
Candela cambia completamente de perspectiva. Es la historia de una niña artista que dice que no cree en el amor, aunque, en el fondo, el arte nace precisamente de eso. Es una canción que se mueve entre lo real y lo imaginado, mostrando cómo una niña entiende el mundo desde su propio universo. Además, es muy especial para mí porque está inspirada en mi amiga Candela.
El EP termina con Mía, que es para mi la canción más íntima y más importante del proyecto. Habla de los trastornos alimenticios y de cómo una enfermedad así puede llegar a condicionar toda tu vida. Es una forma de visibilizar algo que muchas personas vivimos en silencio, pero desde un lugar esperanzador.
Además nivel sonoro, durante todo el EP se mantiene una musicalidad muy desnuda, con una producción mínima. Sin embargo, en Mía todo cambia: la producción crece y se vuelve más intensa.
Dentro de tus videoclips, destacamos MÍA como una pieza sensorial y cargada de emociones, que hay detrás de esta canción? Que quieres que sienta el público al escucharla?
Mía es la canción más delicada del EP. Detrás de esta canción hay una historia real, una realidad que yo y muchas otras personas hemos vivido. Habla de los trastornos alimenticios. Siempre intento ser bastante directa con lo que cuento en mis canciones, y con esta no iba a ser diferente. Sentía que no había muchas canciones que hablasen de esto de una forma normal, sin hacerlo morboso, y a mí me apetecía simplemente contar mi realidad. Porque es algo que se vive mucho, pero muy en silencio.
En el videoclip intentamos enseñar cómo se siente por dentro. Hay bailarinas que representan esa voz que te persigue, te engancha y te acaba ahogando. Es como algo que está todo el rato contigo. Y poco a poco se ve cómo consigues salir de ahí. Todo pasa en una nave vacía, porque queríamos reflejar esa sensación de soledad.
Al final, lo único que me gustaría es que alguien escuche la canción y piense: Esto es lo que me está pasando.. Y también que haya un poco de luz, de esperanza. Cuando estaba pasando por esto, me habría ayudado mucho escuchar una canción así.
Algunos de los temas principales son el amor y la identidad, y para transmitir tu trabajo lo resaltas con una estética escénica visual y simbólica, ¿porqué de blanco y descalza?
En directo yo y toda la banda vamos de blanco y descalzos, queremos ir lo más al desnudo posible. La parte estética es muy importante para mí porque al final es lo primero que entra por la vista pero desde que empecé con esto, tenía claro que no quería pensar demasiado en qué ponernos o en construir algo muy artificial. Quería que lo importante fueran las canciones. A partir de ahí salió la idea de ir lo más al desnudo posible. Yo en mi dia a dia soy todo lo contrario, voy en tacones altísimos y estar descalza te lleva a un sitio muy distinto y es curioso jugar con ello.
Además, el hecho de ir todos parecidos hace que se genere una sensación de unidad, casi como si fuese un uniforme. Creo que tanto yo como los músicos sentimos eso, que nos lo ponemos y automáticamente estamos todos en el mismo sitio.
Lo de ir descalzos viene por lo mismo: estar conectados al suelo, a la raíz. Pero no es solo estética. Al ir así, con ropa suelta y sin artificios, dejas de pensar en cómo te ves o en si estás cómodo, y te centras mucho más en lo que está pasando de verdad.
En los directos se nota muchísimo, porque te ayuda a dejar el ego a un lado y estar más presente, más conectado con la música y con el público. La intención es esa, quitar todo lo que sobra para que lo importante llegue directo.
¿Cuales son tus próximos pasos? ¿Que le dirías a quien aún no te conoce? Y como será Inés los próximos años?
Pues ahora mismo estoy en un momento de cambio. Se vienen sonidos más actuales y, sobre todo, mucha música. Estoy componiendo bastante y probando cosas nuevas para ver hacia dónde va la siguiente etapa del proyecto. En exclusiva digo por aquí que pronto llegará una live sesion muy top.
Y para quien no me conozca, bueno soy Inés del Río y hago canciones para llorar en el bus de vuelta. Si te gustan las letras directas, si alguna vez te has sentido un poco perdida o te han roto el corazón, creo que mi música puede ser para ti. Y para empezar, recomendaría Tabaco rubio. Fue mi primera canción, asi que para empezar por el principio..
De cara a los próximos años, me apetece explorar, seguir creciendo y probar nuevos sonidos, pero sin perder la esencia. Seguiré haciendo canciones y contando mis historias, muchas de ellas centradas en historias de mujeres y para mujeres. Me apetece hablar de amor, voy a intentar estar menos triste que en Julio en diciembre.
Y bueno... de momento solo puedo adelantar que en esta nueva etapa igual nos empezamos a poner zapatos.