Cuéntanos, ¿cómo surgió la idea del proyecto y qué te motivó a ponerlo en marcha?


Proxecto Bolina nace de mi interés por utilizar el diseño como una herramienta de transformación social y de revalorización de los oficios tradicionales. Siempre me ha interesado trabajar desde lo colectivo, incorporando a artesanas y artesanos en el proceso creativo. En un momento determinado sentí la necesidad de volver a A Guarda, el lugar con el que siempre me he sentido profundamente vinculada, y desarrollar un proyecto que innovase desde lo rural.


La motivación principal fue demostrar que desde un contexto local también se puede generar diseño contemporáneo con identidad propia, poniendo en valor lo artesanal, lo sostenible y lo territorial a través de piezas creadas a partir de materiales recuperados del mar.


Tu trabajo está profundamente ligado a la cultura pesquera de A Guarda. ¿Cómo influye este entorno en tu identidad como diseñadora y en las historias que eliges contar a través de tus piezas?


A Guarda y su cultura marinera forman parte de mi identidad personal y creativa. Crecer vinculada a un entorno donde la vida gira alrededor del mar me enseñó desde pequeña el valor del aprovechamiento de los materiales, la colaboración comunitaria y el respeto por los recursos.


Las historias que cuento a través de las piezas nacen precisamente de ahí: de las personas del pueblo, de los oficios tradicionales y de una memoria colectiva que muchas veces permanece invisible. Cada objeto busca transmitir esa conexión con el territorio y reflejar la identidad cultural de los pueblos marineros, donde tradición y resistencia van siempre de la mano.

Foto: Nuria Villa

Foto: Nuria Villa.

Crear desde el ámbito rural sigue siendo un desafío. Desde tu experiencia, ¿qué dificultades y oportunidades has encontrado al desarrollar Proxecto Bolina fuera de los grandes núcleos urbanos?


Trabajar desde lo rural implica ciertos retos, especialmente en términos de visibilidad, acceso a redes profesionales o comprensión del ritmo artesanal frente a la lógica de producción industrial. A menudo resulta difícil transmitir que el objetivo no es producir grandes cantidades, sino crear menos piezas, con mayor calidad y un impacto social real.


Sin embargo, también es una gran oportunidad. El entorno rural permite trabajar de forma más cercana con las personas, con los materiales y con los procesos. Existe una autenticidad difícil de encontrar en contextos más industrializados, y precisamente esa conexión directa con el territorio es lo que dota al proyecto de una identidad única.


¿Qué elementos nunca pueden faltar para que algo sea Proxecto Bolina?


Nunca pueden faltar la colaboración artesanal, la conexión con el mar y una fuerte identidad territorial. Cada pieza debe tener una historia detrás, un proceso manual visible y un vínculo real con las personas que participan en su creación. También es esencial que exista una segunda vida del material y que la imperfección propia de lo hecho a mano forme parte del resultado final, porque ahí es donde reside su valor emocional.


Reutilizas materiales reciclados del mar como son las redes de pesca. ¿Cómo combinas sostenibilidad, estética y funcionalidad en tus diseños? Que nos cuentas de los materiales y del proceso de fabricación?


El punto de partida suele ser siempre el material. Trabajo principalmente con redes de pesca recuperadas que, tras finalizar su vida útil en el mar, pasan por un proceso de selección, limpieza y transformación. Este proceso se realiza en colaboración con redeiras y artesanos locales, lo que convierte cada pieza en un trabajo colectivo.


La sostenibilidad no se plantea solo desde el reciclaje, sino también desde la forma de producir: procesos lentos, materiales locales y una producción consciente. A partir de ahí busco equilibrar funcionalidad y estética, respetando las cualidades del material y dejando que su historia forme parte del diseño. Las texturas, colores y huellas del uso previo aportan carácter y hacen que cada objeto sea irrepetible.


¿Como definirías la marca en 3 palabras?


Identidad, artesanía y mar.


Foto: Arancha Brandón

Foto: Arancha Brandón